No hace falta ser un erudito ni haber leido cientos de libros. No hace falta ser un experto en literatura ni filosofía. Solo deja fluir tus sentimientos ya que ellos te acercan a Dios, y Dios es la madre de todas las inspiraciones que puedan existir. Escribe con humildad y sintoniza con esa sabiduría universal, verás salir de tí las mas hermosas palabras.